viernes, 1 de diciembre de 2017

Moviola

Gélida,
inicua... como tu mirada,
se auguraba la mañana
cuando sin propósito de enmienda
te personaste en la casa.
La polvorienta maleta
que tu mano desalmada
con desidia aferraba,
delataba las miserias
de tus innobles andanzas.
Sí, reapareciste en su vida,
y defenestrando los gozos
que en el corazón palpitan
odiarás los glaucos ojos
que acongojados vomitan
un aluvión de sollozos.
Minarás sus pensamientos,
hostigarás su memoria
movilizando recuerdos
enquistados en sus sueños...
Si bien te valdrá de nada
la envejecida moviola,
proyectarás fotogramas
de matices obsoletos
y pátina desgastada...
Pero eso ya lo sabes, ¿cierto...?,
así como también sabes
que rebobinar la película
no le confiere carácter de estreno:
nunca adquiere cualidad de flamante
aquello que se hizo viejo.

© María José Rubiera Álvarez