viernes, 14 de julio de 2017

Allende el silencio...

"No te conviene, querida...",
me dijeron hace tiempo,
y aún me lo siguen diciendo
cuando huidos de ultratumba
se me aparecen en sueños...
En la oscuridad retumba,
cual mazo golpeando el hierro,
la tediosa letanía
que a fuer de ser recurrente
se va haciendo harto cansina:
"Recuerda: no te conviene..."
¡Qué atrevimiento el de ellos!
Pero, cómo podrían saber
que entregarse al ser amado
es trascender la divinidad del ser
si nunca amaron ni amados fueron...
Lástima siento por ellos,
porque negado les fue beber
del manantial del Amor,
y tan sedientos murieron...
"Recuerda: no te conviene...",
insisten, importunando
mi placentero descanso.
Si al menos pudieran comprender
que amarnos ha sido..., es
el más preciado regalo
que la vida nos ha otorgado...
Pero cómo podrían comprenderlo
si a lo largo de su existencia vana
y hasta finalizar su último verano
no hicieron sino cercenar
la urdimbre de la esperanza...
Lástima siento por ellos,
porque tan solos y transidos se hallan
allá, allende el silencio...

© María José Rubiera Álvarez